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Médico ignora su enfermedad, deja de ser paciente y atiende a marino ensangrentado

Me levanté, con la bata de paciente que tenía en ese momento, entré al área de choque, analicé la situación, pedí guantes, el instrumental, y me di a la tarea de para precisamente el sangrado.

Paraíso.- Miguel Ángel Artega Valdez, un médico del Hospital General de Pemex ubicado en el municipio de Paraíso, convalecía en el área de observación de urgencias de dicho nosocomio. Esperaba que los medicamentos hicieran efecto al vértigo, nausea, vómito y cefalea, que le hizo perder el equilibro cuando tenía una reunión de trabajo.

En su recuperación vio que un marino sangraba de un brazo y la sangre había manchado el piso. Se acercó analizó el panorama y observó que tenía una herida profunda. Aún con la bata de paciente, pidió guantes, material quirúrgico e hizo lo que sabe hacer: salvarle la vida. Aquí nos cuenta cómo ocurrieron los hechos.

El lunes 27 de julio como a las 11:30 hora estaba en una reunión de trabajo en el hospital cuando de repente empecé con vértigo, nausea, vómito, cefalea, y perdida del equilibrio. Entonces me mandaron al servicio de urgencia, me tomaron la presión, y resulta que en ese momento se me elevó la presión, yo no soy hipertenso. Entonces me tomaron la presión, estaba alta, y me dieron unos medicamentos para bajar la presión para estabilizarla. Estaba en el área de observación de urgencias cuando escucho que un paciente estaba en la Sala de Choque, a lado de donde yo estaba y me entero que es un marino…

El marino estaba haciendo labores en la refinería Dos Bocas, se rompió un vidrio y le cortó la parte interna del brazo derecho. Inmediatamente sus compañeros le aplicaron un torniquete y lo mandaron al hospital con nosotros, por la cercanía: estamos a cien metros de distancia. A pesar del torniquete el paciente tenía un sangrado profuso, incoercible, no cedía, y mis compañeros, a pesar de estar perfectamente capacitados, estaban batallando un poquito, pero al escuchar que estaban batallando, traté de aportar un poquito de experiencia ya como médico traumatólogo ortopedista. Me levanté, con la bata de paciente que tenía en ese momento, entré al área de choque, analicé la situación, pedí guantes, el instrumental, y me di a la tarea de para precisamente el sangrado.

Había dos objetivos: el primero era salvarle la vida al marino y el segundo salvarle el brazo. Ya en el Servicio de Urgencias me encargué de ponerle unos puntos especiales, precisamente para que el sangrado parara y afortunadamente se logró, mientras el resto del equipo también estaba estabilizando hemodinámicamente.

Ya me enteré, ayer me comentaron, que después el marino fue enviado a un hospital, en un quirófano, con el instrumental necesario, finalmente le hicieron una reparación de la arteria y la vena lesionada. Pero finalmente el tratamiento de urgencia se logró bien.

Todavía me sentía un poco mal, un poco de mareo y dolor de cabeza, entonces terminé a que los efectos del medicamento hicieran su labor y afortunadamente me dieron de alta.

Miguel Ángel Artega Valdez, tengo tres años trabajando en el Hospital General de Pemex ubicado en el municipio de Paraíso, y así es esto: en un momento eres paciente y al otro te tienes que levantar para ayudar a alguien.

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