Opinión

El Pozo Chac número 1, primero perforado en la sonda de Campeche

El Pozo Chac-1 se empezó a perforar como 1er pozo marino en la Sonda de Campeche.

Por Alfredo Aguilar

Geólogo

Aquí contaremos la colaboración de la Biólogo Celia Cárdenas, actualmente jubilada de Pemex, donde nos narra la participación del ingeniero José Maldonado Maldonado, mejor conocido en el bajo mundo de la exploración petrolera como El Búfalo, en su trabajo como geólogo del Pozo Chac-1.

Como ya se comentó en entregas anteriores, el despegue petrolero de México como potencia petrolera, dejando de ser importador a ser exportador, ocurrió luego de los descubrimientos en Chiapas-Tabasco (Pilar de Reforma-Akal), con los pozos Sitio Grande-1  y Cactus-1, entre 1972 y 74,  así como con la implementación de trabajos  sísmicos marinos a partir de 1972 en la Sonda de Campeche (más de 8,000 Km2), como resultado de la ubicación del sitio donde manaba petróleo señalado por Rudesindo Cantarell en 1971, y que dieron cuenta de la existencia de al menos 30 estructuras petroleras (anticlinales), de gran tamaño.

Fue así que se inicia la explotación de estas estructuras en el litoral mexicano, seleccionándose para iniciar ahí con la estructura denominada Chac (Chaac, nombre maya del Dios de Lluvia), a las que siguió las estructuras Nohoch, Bacab, Akal, Abkatun, Maloob, Ku e Ixtoc.

El Pozo Chac-1, ubicado a aproximadamente 85 Km al noroeste de Ciudad del Carmen, Camp., inicio a perforarse como 1er pozo marino en la Sonda de Campeche, y su resultado cambiaría el destino petrolero ce nuestro país.

De inicio se requería de un geólogo con amplios conocimientos y experiencia, para poder reconocer, datar y describir la litología que este pozo cortaría, la Superintendencia General de Distritos de Exploración de la Región Sur, con sede en ese entonces en la ciudad y puerto de Coatzacoalcos, Ver., designo para estos trabajos muy importantes al Ing. Maldonado, quien tenía mucha experiencia en geología de subsuelo y también en paleontología.

El Ing. Manuel Maldonado, oriundo de Cd. Mex., es ingeniero geólogo egresado de la ESIA del IPN, y desde su ingreso a Pemex se había dedicado varios años a trabajos de Geología Superficial, antes de recalar en Geología de Subsuelo, secuencia normal que todo geólogo debía cumplir en esos años en Exploración. Fue eso y su dedicación al trabajo, lo que decidió al Ing. Javier Meneses de Gyves, superintendente general, enviar al citado ingeniero para llevar el control de ese pozo.

Como pozo iniciador de un área nueva, además de todo lo normal, se diseñó un amplio programa de recuperación de núcleos, más de 20, y que una vez cortados y descritos facilitarían la interpretación de la estratigrafía presente en el subsuelo marino de esa nueva área, efectuarles análisis PVT (Presión –Temperatura-Volumen) para la estimación de reservas, para obtener parámetros petrofísicos, y además de que servirían para calibrar los Registros Eléctricos que a su vez se tomarían durante la perforación del pozo citado.

Para los que nunca han estado en un pozo exploratorio, o sea, la mayoría, el reto es inmenso. Se deben tomar decisiones muy importantes que podrían incidir en el futuro de la perforación si se presenta un problema, y las observaciones que se hagan durante la perforación, al ir saliendo las muestras de canal, o los núcleos cortados, serán de gran peso para los resultados finales del pozo. A eso se enfrentó El Búfalo, describir por primera vez las condiciones geológicas que mostrara la columna geológica que se perforaba en esa localización. Sus ojos y observaciones serian decisivas. Aquí el geólogo demuestra de que está hecho.

No contaba con más recursos que su experiencia y su microscopio, sin cámara fotográfica digital ni ninguna otra herramienta para describir los materiales pétreos que se recuperarían.

Y aquí es donde se inicia La leyenda del Búfalo. En sus reportes diarios mencionaba que los microfósiles que estudiaba en su microscopio estaban sorprendentemente bien preservados, y que las muestras de canal observadas en el Fluoroscopio, acusaba la presencia de hidrocarburos en casi toda la columna cortada. Y no solo eso, reportaba que la totalidad de los núcleos cortados, literalmente emergían chorreando de aceite. Así él pasaba los reportes, y sus jefes le creían, aunque no había evidencias graficas de eso en ese momento.

Finalmente, el pozo Chac-1 resulto productor de aceite a 3,535 m de profundidad en rocas bioclásticas (Brechas del Paleoceno), con una producción de 952 bpd en marzo de 1976.

El día que se anunció el resultado de este pozo, el director de PEMEX Ing. Antonio Dovalí Jaime expreso que, durante la perforación, según reportes de la perforación y de los núcleos obtenidos, se había atravesado una roca calcárea que mostro potentes intervalos con buena impregnación de hidrocarburos, que luego, durante las pruebas de producción realizadas en los mismos, broto aceite y gas en volúmenes importantes que justificaban su explotación comercial inmediata.

Con estos resultados, las reservas petroleras de México aumentaban a 20,000 millones de barriles de crudo, y México con este y los descubrimientos posteriores, alcanzo una producción nunca antes lograda en su historia, más de 3 millones de bpd para el 2002.

Este campo junto ahora como el Complejo Cantarell, el área petrolera más importante y productora de petróleo que tuvo México.

Al finalizar el pozo, el Ing. José Maldonado, llevando sus cajas de muestras y de núcleos, nunca pudo demostrar físicamente que esas muestras contenían petróleo como él lo vio, porque simple y sencillamente ya todo el que tenían, se había volatilizado por haber sido un aceite muy ligero.

Ya no se veía nada. El que esperaba el reconocimiento de sus colegas, solo recibió burlas y risas. Ni sus jefes ni la empresa, le agradecieron su profesionalismo y su entusiasmo en los trabajos que el realizo en el pozo Chac-1.

Fue devuelto a su centro de trabajo en las oficinas de Exploración en Coatzacoalcos, Ver., y desde ese 1976 le recordaba a todo el que se acercaba a platicar con él, lo grandioso que había sido para el haber estado en ese pozo.

Entonces sobrevino la tragedia.

Sus compañeros de área, viendo que su actitud ante los hechos y que el Ing. Maldonado no disminuía con el tiempo, y que no paraba de narrar su experiencia en el Chac-1 a todo el que se le acercara (tal y como lo hace Frankie Rivers en la serie de TV Vecinos, con su única intervención cinematográfica en La toalla del mojado), y en virtud de que él esperaba que en algún momento alguien fuera de Pemex se interesara por su historia, un buen día de 1979 decidieron jugarle una broma pesada, para ver si con ella se calmaba.

Aprovecharon que salió de vacaciones para planearla bien.

Se pusieron de acuerdo y, a su regreso, le comentaron que estaban enterados que, con motivo del gran incremento en la producción petrolera de esa región, había interés por parte de algunos medios periodísticos de hacerle una entrevista en vivo, sobre su aventura en el pozo descubridor de la Sonda de Campeche. Esta noticia le devolvió la vida al El Búfalo. Por fin, su historia la sabría el mundo. Más rápido que raudo, se apresuró a reunir la poca o mucha información que él tenía de su archivo personal, para mostrar a la Prensa lo importante que había sido su trabajo de geólogo en ese descubrimiento.

Cuentan los testigos, que se alisto y preparo todo para el momento donde los reflectores se posarían sobre su persona. No había fecha para ello, pero desde el día que supo de esta entrevista, se mostraba más contento y feliz, y desde luego se presentaba a su trabajo bien bañadito y con sus mejores trapos, como dicen. Durante varios momentos de esos días, se asomaba a otear por la ventana de su oficina, para observar desde ahí, el posible momento en que la prensa arribaría para entrevistarlo.

Sus compañeros, si así se les puede llamar a esos sátrapas sin corazón, veían con estupor y desesperación, que al pasar de los días la condición del Ing. Maldonado, se iba deteriorando. La broma se les había salido de las manos.

Ante este hecho, se juntaron y tomaron la decisión de ir en bola y contarle toda la verdad, con el enorme riesgo de romperle el corazón. Y así fue.

Con toda la pena del mundo le contaron que todo había sido una broma, porque ya no aguantaban escucharlo todos los días la misma cantaleta de la historia del pozo Chac-1.

Realmente no sabemos cómo tomo la mala nueva, no hay datos al respecto. El Búfalo regresó a su rutina y ya casi se olvidó de su pozo. De él ya casi no se supo, solo que se jubiló, y ni siquiera tenemos ahora alguna fotografía de este colega.

Así como a Don Rudesindo Cantarell, como Armando del Alto y como muchos otros, Pemex los olvido. Ah, pero no hubieran sido compadres o lame botas de algún jerarca, porque la historia hubiera sido otra. Moraleja: PEMEX nunca se acuerda de las personas de nivel bajo que, con su entusiasmo y conocimientos, hicieron de PEMEX lo que fue.

Difícilmente ahora se encontrarán en esa industria, personas de ese calibre y calidad humana.

La Biol. Celia Cárdenas Lara, es egresada de la UNAM (1974-1978), trabajo 30 años en Pemex en la Región Sur en el Departamento de Paleontología. Sus aportaciones a la estratigrafía del Terciario de esta área, han sido relevantes. Se jubiló de la paraestatal en 2009. Ella junto con un reducido grupo de paleontólogos de esta región y de otras (Jesús Macías, Aureliano Garza, Arnulfo Díaz Puebla, Patricia Hernández, Clara Marín Sosa, etc., son de los que más me acuerdo), hicieron un trabajo muy importante y muy poco reconocido para la industria petrolera mexicana. Mi respeto y admiración para todos ellos.

Foto No 1: Imagen de la ubicación geográfica del Complejo Cantarell.

Foto No 2: Imagen de la sísmica 3D, mostrando los campos que constituyen al Complejo Cantarell, incluido el Campo Chac.

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