Opinión

El Pozo Cerro Azul número 4, el más grande que el mundo haya conocido

En abril de 1904 inicia México su historia petrolera con la perforación del pozo La Pez-1 ubicado en la Hacienda del Tulillo en San Luis Potosí.

Por Alfredo Aguilar

Geólogo

Villahermosa.- En 1859 empezó la historia de perforación petrolera en el mundo con el pozo Drake-1 en Titusville, Pensilvania en Estados Unidos, perforado a 22.4 m de profundidad y productor de 20 bpd.

En México, con lasnuevas reformas que expidió Porfirio Díaz en materia petrolera en 1901,  que  permitieron se otorgaron generosas franquicias y concesiones a los extranjeros,  con lo se logró incentivar la venida de empresarios extranjeros, como consecuencia de la incipiente actividad petrolera que se había inició en México desde 1868, en la región del Totonicapán en el centro-norte de Veracruz.

En abril de 1904 inicia México su historia petrolera con la perforación del pozo La Pez-1 ubicado en la Hacienda del Tulillo en San Luis Potosí, hoy Ébano, perforado a 501 m de profundidad y que produjo poco más de 1,500 bpd. Este pozo lo ubico el Geólogo Ezequiel Ordoñez (1867-1950), con base en las numerosas manifestaciones superficiales de hidrocarburos (chapopoteras) existentes en ese predio. Él trabajaba para la Cia. Huasteca Oil Co., del magnate californiano Edward L. Doheny.

Durante 1908 y 1910 se dieron 3 de los más grandes descubrimientos petroleros en el Norte de Veracruz, con la perforación de los pozos San Diego de la Mar-3 (100,000 bpd), Casiano-7 (60,000 bpd) y Potrero de Llano-4 (100,000 bpd), iniciándose así una guerra petrolera entre las 2 compañías petroleras más importantes de aquellos años en México: la Mexicana de Petroleó El Águila inglesa de Weetman Pearson y la Huasteca Petroleum Co. del norteamericano Edward L. Doheny. Estos 3 rotundos éxitos se los había anotado El Aguila.

Pero en 1916 la suerte cambio, y fue cuando se dio el descubrimiento más importante en la historia de México y del mundo, con la perforación del pozo Cerro Azul-4, el pozo considerado el más grande y productivo del mundo con producción inicial de 260,000 bpd (con solo 12 pozos como este, es lo que necesita México para volver alcanzar su independencia petrolera) , y que fue ubicado también por el Ing. Ordoñez.

Este pozo, los otros 3 pozos mencionados y los que hasta localizaron en México desde 1904 y hasta 1923, fueron el fueron el resultado de la existencia y ubicación de las numerosas chapopoteras que se encontraban en la Planicie Costera del Golfo, desde Tamaulipas hasta Tabasco, y que, en esos tiempos por su nefasta ubicación para los campesinos de estas regiones, López Velarde las llamo Los venéreos del Diablo.

El nombre del predio de Cerro Azul, Ver., proviene del color de las arcillas azulosas, pertenecientes a la Formación Alazán del Mioceno, que se ubica al Sur de la Sierra de Tantima, en un promontorio frente a ese poblado, entre los puertos de Tuxpan, Ver., y de Tampico, Tam., en la Huasteca Veracruzana, que desde inicios del siglo XIX eran tierras que en 1827 había adquirido el presidente Guadalupe Victoria.

Para 1901, el lote No 165 era propiedad de Doña Encarnación Cruz, pero ya desde 1905, se escuchaban comentarios de que varias tierras estaban siendo adquiridas por los extranjeros para explorar petróleo, y en 1906 llegaron a contactar a Hilario Jacinto, hijo de Doña Chonita, quien rento a la Huasteca de Doheny el predio por 25 años a razón 25,000 pesos por los primeros 14 años y mil anuales más, hasta completar los 30 años.

Para 1916 la Huasteca Petroleum Company se encontraba próxima a abandonar las localizaciones de Cerro Azul por los fracasos que había tenido en las perforaciones poco exitosas de los pozos 1, 2 y 3, que fueron de poca profundidad y resultaron improductivos.

Pero desde 1914, la Huasteca Petroleum Company había solicitado permiso para perforar los pozos Cerro Azul 4 y 5. En febrero del mismo año, la Compañía decidió perforar el pozo número 4, en el punto elegido por el geólogo Ezequiel Ordoñez, que encabezaba los trabajos de exploracion.

Con este pozo nace la leyenda, que cuenta que, al estar departiendo (bebiendo trago) Ordoñez con un grupo de empleados norteamericanos, éstos le preguntaron con sorna por los fracasos en los pozos anteriores, y le cuestionaron que en cuál lugar debía ahora perforarse, y para responderles el geólogo mexicano se quitó un zapato, lo lanzó al aire y, al caer dijo: “¡Allí!”.

Las labores de perforación iniciaron en el lugar señalado por Ezequiel Ordoñez, en quien confiaba ciegamente el dueño de la compañía, y la noche del 9 de febrero de 1916, al llegar a una profundidad de alrededor de 534 m, los perforadores que manipulaban la barrena rompieron las rocas calizas, las bioclásticas de la Formación Tamabra del Cretácico Medio, que encerraba una bolsa de gas que expulsó agua por el agujero por el que se hizo la perforación, después comenzó una fría llovizna y se suspendieron los trabajos.

A la mañana siguiente, las cuadrillas de trabajadores reanudaron las actividades y unos cuantos golpes de la barrena bastaron para romper la roca que encerraba gas, y entonces empezó a fluir con mucha presión el fluido, lanzando al aire las herramientas de perforación, infinidad de maderas del pozo y piezas de acero que volaron.

Cuando reventó el pozo, los perforadores percibieron un apagado estallido, se escuchó un sonido que sacudió la tierra a una distancia de más de 30 kilómetros a la redonda, y en medio de las ruinas de lo que había sido la torre de madera, brotaba hacia arriba una columna de aceite que se elevó a una altura de 200 metros, bañando del negro líquido una circunferencia de 3 kilómetros a la redonda del sitio del pozo.

El petróleo fluyó con fuerte presión y sin control.  A medida que aumentaba el volumen de petróleo, la columna de aceite ascendía más alto y para el día 11 alcanzó una altura de 182 m, aumentando su caudal día a día.

Fue tan grande el torrente de aceite que la barrena de acero de dos toneladas de peso salió disparada a una distancia de casi cuatrocientos metros, semejando un proyectil de cañón que cayó al suelo unos segundos después, para quedar clavada a unos metros de distancia de la boca del pozo, herramienta que permanecería intacta en el lugar como un mudo testigo de la producción acumulada.

Por no estar preparados con tanques de almacenamiento los trabajadores orientaron sus labores para utilizar como represa el cauce del arroyo Tantala y convertir otros arroyos cercanos en depósitos temporales logrando almacenar más de medio millón de barriles de petróleo.

Mientras hacían los preparativos para controlarlo, la columna de petróleo creció hasta 300 metros de altura. Diez días después el pozo fue controlado satisfactoriamente y cerrado a presión, al mismo tiempo el Ing. Mr. Kunkel registró la temperatura de 50 °C, una gravedad de 21.4 grados Baumé y una producción máxima de 260, 858 barriles en 24 horas.

El 15 de febrero, cinco días después de haberse controla por este pozo y que se acrecentaba día a día, reflejando con ello la riqueza del pozo en las siguientes cifras:

1.-15/feb=152,000 bpd

2.-16/feb=199,209 bpd

3.-17/feb=211,000 bpd

4.-18/feb=221,186 bpd

5.-19/feb=260,858 bpd

El pozo Cerro Azul-4 aun produce, y hacia principios del año 2000, producía ya solo17 bpd, después de 84 años de vida.

Este pozo junto con los otros mencionados, dio lugar a que esta área la bautizara Evereth Lee De Golyer, geólogo norteamericano de la Cía. El Águila, como la Faja de Oro (Golden Line), pensando de que se trataba de un alineamiento arrecifal y por la riqueza petrolera que contenía. Años más tarde en 1963, Juan B Gibson, ingeniero geólogo mexicano, luego de comprobar que este alineamiento constituía en realidad solo una parte de un gran Atolón Arrecifal de forma de un ovalo, dado que la contraparte de este alineamiento se encontró, en el mar, y a partir de entonces se le denomino Atolón de la Faja de Oro.

La producción de tan solo este pozo Cerro Azul-4 (260,000 bpd), comparada con lo que hoy produce México, 1’700,000 bpd, equivale al 15.3 %, es decir que con tener solo 7 pozos como este, México produciría lo mismo que los más de 3,000 pozos productores con los que hoy cuenta.

FIGURA No 1: Collage con las imágenes del Ing. Ezequiel Ordoñez, descubridor del pozo Carro Azul No 4 y del magnate petrolero californiano Edward L. Doheny dueño de la Cia. Huasteca Petroleum Co.

FIGURA No 2: Collage de las imágenes del pozo Cerro Azul No 4 durante el reventón en 1916 y de hoy en día.

FIGURA No 3: Imagen de la distribución y ubicación de los campos petroleros que se incluyen en el Atolón de La Faja de Oro del Norte de Veracruz, en sus porciones terrestre y marina.

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