ReportajeTabasco

“Nunca pensamos que iba a llegar al extremo”

Los refrigeradores, el ropero, la estufa, y otras cosas materiales de mayor peso, se quedaron en casa, inundados.

Villahermosa.- La avenida Aquiles Calderón Marchena de la colonia Gaviotas Sur ha dejado de ser una vía para vehículos. Se ha convertido en un ‘arroyo’, donde los cayucos, las lanchas inflables, los pedazos de refrigeradores, danzan en el ir y venir de los damnificados.

Sobre los vehículos flotantes van abordo personas, mascotas, animales de traspatio, ropa, todo aquello que puede ser trasladado en cayuco, porque los refrigeradores, el ropero, la estufa, y otras cosas materiales de mayor peso, se quedaron en casa, inundados.

A la orilla del camellón ha llegado don Julián López junto con su cuñado. Estira los brazos. Remó un kilómetro y se siente cansado. Le dice a su cuñado que compre comida y él se quedará cuidando el cayuco.

Julián vive en la calle Palo Mulato y el agua del río Grijalva alcanzó la primera planta. En su rostro se le observan ojeras. La explicación es razonable: desde las doce de la noche no pudo dormir. Tuvo que estar vigilante para saber a qué hora le llegaría el agua hasta su casa. Lo supo exactamente a las dos de la mañana.

—Estábamos sentados, esperando, porque ya había empezado entrar el agua a partir de las dos de la mañana. Antes que empezara filtrar, íbamos a ver el otro camellón de Monal primera, y así nos enteramos. El agua que ya venía por el Monal, empezó a filtrar por el Oxxo de la calle Naranjo, luego siguió la Calderón Marchena. Lo bueno es que teníamos las cosas levantadas a la segunda planta de la casa.

Mientras sostiene el cayuco para que la corriente no se lo lleve, se percata que muchos de sus vecinos y personas de otros sectores de Gaviotas Sur, llegan al camellón en cayucos o a pie. Entre los que llegaron caminando se encuentra doña Nínive Álvarez Días. Dice que tardó dos horas para salir desde la segunda entrada al Monal.

—Casi dos horas me tarde en salir caminando. Vengo de Monal segunda. Tuvimos que venir por la orillita porque hay partes hondas. No tenemos cayucos. En la segunda hay mucha gente atrapada. Yo no había salido porque me preocupaba más dejar sola la casa y que se metieran a robar. Me enteré que saquearon el Oxxo, Bodega Aurrerá y otros comercios.

Los damnificados están inquietos. Muchos sonríen ante la adversidad, pero otros, están tristes, la mayoría cansados y desvelados. Quienes vienen a bordo de los cayucos gritan para que los demás los escuchen: «En la segunda de Monal hay mucha gente atrapada en la segunda planta», “Necesitamos más cayucos”.

Don Julián López sigue sosteniendo el cayuco y no pierde la mirada en aquellos que llegan y salen del camellón. Espera a su cuñado que todavía no regresa con los víveres para llevarlos a su familia. Su rostro se le observa pensativo.

—Lo que ahora siento es tristeza. Necesitábamos apoyo desde hace dos días, pero nunca lo tuvimos. Hay mucha gente de la tercera edad que está atrapada. Yo, mi familia, honestamente nunca pensamos que iba llegar a este extremo. Parece que se repite la historia del 2007, porque tampoco nos dio tiempo en sacar nada. Ahora el agua entró por el Monal y aparte se desbordó el Grijalva por Valle Verde. Pero son cosas de la naturaleza. Uno nunca sabe que nos podrá pasar más adelante. Bueno, nos vemos. Ya llegó mi cuñado. Vamos de regreso -Se sube al cayuco y empieza a remar hasta retirase del camellón.

Poco a poco surgen voluntarios y traen más cayucos para poyar a los damnificados. De las aguas profundas dos policías salen y llevan consigo a un joven esposado: camina esposado y detrás de su espalda lleva una arpilla con vivieres. Presuntamente saqueó una abarrotera. Los damnificados, al verlo esposado, les gritan a los elementos: “Suéltenlo” “Ustedes también roban”. Los policías cumplen con su deber y siguen su camino.

A 50 metros del camellón, tres personas llevan jalan otro cayuco donde va un adulto mayor que ha perdido la conciencia. De repente vomita. Está grave de salud.

—Seguro le dio una hipotermia por estar tanto tiempo en el agua. La casa del señor está a un metro de profundidad -se escucha decir a una persona.

Las mismas personas lo bajan y lo recuestan en el camellón de la avenida Aquiles Calderón Marchena. Le colocan una sábana y lo ponen directo al Sol para que recuperara su temperatura corporal.

El agua incrementando de nivel y sobrepasa el camellón que la retiene. La colonia Gaviotas Sur se ha convertido en una zona de emergencia. Y el Plan Marina ya está presente para actuar.

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